viernes, 11 de mayo de 2018

4 poemas de Jorge Curinao






IV

Recuerdo un viaje a Bariloche. Era verano y el mar ardía.
Yo aún era un niño. Recuerdo unos payasos en la plaza y
la sonrisa de mi hermano reflejada en el rocío de la tarde.
Recuerdo las fotos con el perro. Recuerdo el baño del hotel.
Recuerdo cómo se abrían los caminos al cerrar los ojos.


VI

Lo más terrible sucedió. Todo se rompió. Después de tantos
meses, volví a ver mis manos en aquella tarde azul. Los
flamencos danzaban.


XVI

Cada tarde, abríamos las ventanas para darle paso al tiempo.
La casa tenía el rumor de los grillos perdidos. A veces, el
color era el mismo. Descubrir uno distinto, era toda nuestra
aventura.



XXVIII

En cada rezo, mis manos no tienen dueño. No hay, fuera
de ellas, una conspiración. Nos llevará varios siglos de
distracciones pero, al final, pondremos la atención en las
sombras. Dios es una palabra y el argumento termina aquí,
donde el viento tajea.


**Jorge Curinao, Otros animales, 1era edición de autor 2014.

4 comentarios:

  1. Gracias, bellísimos poemas de Jorge Curinao.

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  2. Gracias por darme a conocer tanta belleza.

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  3. Gracias por tu visita y más gracias por dejarme conocer tu arte. Saludos!

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